La niña con la muñeca diabólica

No puedo dormir, mi primer viaje en avión está a punto de ocurrir cuando mañana a muy temprana hora emprenda el vuelo con rumbo a las paradisíacas playas de Puerto Vallarta. Cuento ovejas, pongo música clásica y de relajación, prendo la televisión pero se apaga con el ‘sleep’ antes de que yo pueda hacer honor a esa palabra. Creo que sólo logré descansar un par de horas, quizá menos, pero no me importa porque estaré en los cielos por primera vez.

Mis padres decidieron llevarme de vacaciones después de tener uno de los mejores promedios de la secundaria, así que la playa fue su elección. A mí no me importaba el sitio, lo único que pedí fue que nos trasladáramos en avión, para estar en cielo surcando las nubes.

Llegamos al aeropuerto, la estancia en la sala de espera se me hizo eterna, pero cuando nos pidieron abordar la emoción que recorría mis venas comenzó a desbordarse como si tuviera una hemorragia interna. Crucé la plataforma de abordaje y entré por la puerta donde me recibió una aeromoza de Viva Aerobus que me dio la bienvenida y me deseó un buen viaje. Como si no todo fuera maravilloso, frente a mi asiento estaba una niña preciosa, que parecía tener mi edad y que viajaba acompañada con una muñeca de plástico. Sabía que no podría hacer nada con mis padres al costado.

El despegue inició después de los avisos de seguridad por parte del piloto y las azafatas. La emoción era impresionante, no cabía dentro de mí, además que tenía el bello paisaje  de la chica en frente de mí. Después de unos minutos y ver las nubes por la ventana, me sentí satisfecho de haber cumplido un logro más en mi vida. Ahora sólo quedaba disfruta por las siguientes horas del cielo azul.

En una de mis miradas furtivas hacia la niña delante de mí, me topé con los ojos de la muñeca, eran especialmente aterradores, pero no les di importancia hasta la segunda vez que me encontré con ellos y parpadearon. Di un pequeño salto del susto, pero después lo analicé y supuse que era de esos juguetes que abrían y cerraban los ojos.

El resto del viaje volteaba a observar la muñeca y la situación comenzó a ponerse peor, los parpadeos se intensificaron y mi teoría de que así fuera su accionar se derrumbó. Sobre todo después de que su boca se arqueara y me sonrió. ¡¿Qué?! Eso era imposible. El terror se apoderó de mí, comencé a sudar en frío y no sabía qué hacer.

Mi primera vez sobre los cielos se convirtió en una historia de terror, sin respuestas, ya que cuando bajé en busca de le bella niña con la muñeca diabólica habían desaparecido, no existía rastro alguno. O fue producto de mi imaginación debido a las pocas horas de sueño o se perdieron entre el mar de gente del aeropuerto de nuestro destino.

No sé qué pensar, lo único que podía imaginar eran películas de Chucky y que la muñeca controlaba a la chica o que intentaría matarla para llevarse su alma. Ojalá esté equivocado, mejor preferiría que todo haya sido producto de mi imaginación.

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