Mi querida tierra

Desde muy joven llegue aquí a Chicago Illinois, pues mi inquietud por venir a trabajar fue una decisión en la cual no permití que nadie opinara; ni siquiera mi padre a quien siempre admire y respete indudablemente; por el contrario a su negativa mi querida madre me enseño a tener aspiraciones y luchar por mis sueños fue gracias a ella que pude estudiar la carrera de secretariado, a pesar de que mi papá no estaba de acuerdo según él porque a una mujer la van a mantener cuando se case, entonces por eso yo no necesitaba estudiar.

Cuando termine mi carrera  de inmediato comencé a trabajar en unas oficinas pequeñas me sentía muy contenta con mi trabajo y mi jefe un señor un poco mayor muy amable y respetuoso que tuvo la paciencia de contratar a una chica recién graduada y sin experiencia, por lo que recuerdo con total agradecimiento a “Don Memo”. Aunque fue ahí mismo donde me di cuenta de que yo quería cumplir un sueño más grande ir a Estados Unidos sueño por el cual me llenaba de toda clase de emociones con tan solo pensarlo ir allá trabajar, viajar y conocer, pero mi máximo orgullo lo que más me motivaba era poder ayudar a enviarles dinero a mi familia y a mi mama para que ella tuviera una mejor vida sin tantas apuraciones económicas eso me parecía una grandiosa idea. Para que con lo que yo les pudiera mandar, ella le pagara los estudios a mi hermano menor y a mis sobrinitos pequeños ayudarles en lo posible.

Así que un buen dia ya con mis ahorros listos y la bendición de mi madre me aventure a cruzar la frontera cosa que no fue nada sencilla pero gracias a Dios llegue a mi destino después de muchos días de caminar por el desierto y de muchas otras cosas; pues al fin ya estaba donde quería ahora empezaba lo realmente complicado conseguir un lugar para vivir y sin saber comunicarte con la gente, pero lo que si se me complico más fue conseguir un empleo y dominar el idioma.

Afortunadamente con el paso de los años no solo llegue a comprender el idioma ingles sino que ahora también lo hablo, y gozo de la fortuna de tener un excelente trabajo, motivo suficiente para siempre tener presente a mi familia y amigos a quienes adoro y apoyo en todo lo que está a mi alcance.

Tengo una gran amiga a la que quiero mucho, nuestra amistad ha sido muy bonita y a pesar de la gran distancia que nos separa y el tiempo, ella siempre me ha hecho sentir cerca de mi gente al contarme de cada una de las personas que me interesan ya sean amigos en común o familiares ella se llama Marina.

Mari como le llamo cariñosamente; me ha insistido durante mucho tiempo en que tome unos días descanso y la visite, ella ya se ha hecho a la idea de alojarme en su casa puesto que, dice que no va a permitir que me quede en hoteles o casas de huéspedes.

Ya  que por lo que me cuenta la ciudad está totalmente cambiada del todo y que quizá me pierda por querer andar sola por las calles de la ahora conocida como Megalópolis, que para nada es igual a hace veinte años, en los cuales no he tenido la oportunidad de volver a mi amada tierra.

Voy a aprovechar que ya están muy próximas las fiestas patrias y me tomare unos días para darle la sorpresa de mi visita y no solo eso; también le daré el gusto de poder hospedarme como ella lo tiene planeado y así tener tiempo para recordar nuestras anécdotas.

Hoy le doy gracias a mi madre donde quiera que se encuentre por sus enseñanzas y por haber apoyado mis decisiones siempre y porque gracias a eso sigo felizmente soltera e independiente y puedo hacer todo lo que deseo y me gusta.

 

 

 

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