Regalo de cumpleaños

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Fuentes: INVACO, Craftingeek 

Era viernes por la noche y el celular no dejaba de sonar sobre el tocador de madera. Helena se ponía máscara para pestañas enfrente del espejo haciendo las caras típicas de cuando te aplicas maquillaje, había arreglado su cabello para que asimilara una melena de león hace mucho tiempo dejo de pelear con él y su relación había mejorado.

Este día era especial porque era su cumpleaños, su cuarto de siglo y había decidido hacer algo diferente, quería romper la rutina aunque aprender era su pasión estaba consciente que había una serie de experiencias que no había experimentado nunca y tenía la intención de hacerlo esa noche.

Tomó su teléfono, abrió el chat, estaba lleno de comentarios de sus amigas emocionadas entre abreviaciones y emojis iban contando todo su proceso incluía fotos de ellas. En la otra ventana de chat tenía a Rodolfo, ese año cumplirían 3 años juntos.

El plan era ir al antro más popular de la ciudad, los viernes tenían promociones y al parecer todos iban de forma religiosa todas las semanas como si fuera la iglesia. Cuando Helena les dijo sobre la decisión de como celebrar su cumpleaños todos estaban muy sorprendidos pero alegres de compartir un lugar así con ella.

Vídeo cortesía de Vimeo 

Debido a que todos vivían en partes muy distantes de la ciudad el punto de reunión sería en el antro llamado “Expelliarmus”, Helena tomó su bolso, celular, llaves, dinero y salió para tomar un taxi que la llevara ahí. Ella no se daba cuenta pero se veía hermosa, en parte por los retoques a su look pero lo que en verdad llamaba la atención era la actitud que llevaba.

Llegó a la entrada, buscó con la mirada a sus amigas pero no vio a nadie, cuando checó el chat no había mensajes pero se dio cuenta de que no había prendido sus datos. El sonido de las notificaciones no se hicieron esperar pero eran demasiados comenzó a leer la conversación y bastaba con ver los emojis de carita triste para saber que cancelaban iban desde los pretextos más válidos como “Es que mi abuela necesita que la cuiden” hasta “Mi mamá no me dejó” hasta los más ridículos como “Habrá mucha gente”.

Helena sentía una mezcla de decepción y enojo, estaba escribiendo un mensaje largo y lleno de frustración y en ese momento recibe un mensaje de Rodolfo. Le bastó con ver el inicio del mensaje “Discúlpame, pero…” no se tomó la molestia de verlo porque el día de su cumpleaños la habían dejado plantada.

Respiró  de forma profunda y como ella cumplía lo que decía se iba a divertir con o sin sus amigos. Aventó el teléfono al fondo de su bolsa, entró gratis para su sorpresa se veía tan bien que eso le pagó la entrada.

Se acercó a la barra por inercia aunque se dio cuenta de que no sabía nada de bebidas alcohólicas, no sabía en práctica ni en teoría pero tampoco quería admitirlo así que se quedó un momento pensando.

El bartender no estaba muy lejos y hacía flair bartending , el movimiento de las botellas en el aire le parecieron hipnotizantes  fue bajando la mirada y se dio cuenta de lo atractivo que eran los brazos de quien hacía todos esos trucos.

Terminó sirviendo el vaso, seguido de unos aplausos y al parecer unas monedas de propina, el bartender de cabello rubio se acercó con una sonrisa.

-¿Qué quieres preciosa?

La pregunta le recordó que seguía sin saber que pedir

-Mmm… este… sorpréndeme.

El chico se le quedó viendo sorprendido.

-¿Cómo quieres que te sorprenda? – se le dibujó una sonrisa coqueta.

Helena vio al bartender al rostro y se percató de que el chico era muy atractivo. Sintió que se sonrojó, gracias a las luces bajas del lugar no se notaba el rubor que pintaron sus mejillas. La pausa se había prolongado y el silencio incómodo se alargaba.

-¿Es la primera vez que vienes? – Volvió a preguntar el bartender

-¿Es muy obvio? – Respondió Helena un poco más relajada

-Un poco, pero no te preocupes sé exactamente lo que necesitas.- El bartender caminó por dos botellas y realizó uno de sus pequeños espectáculos.

-Esta bebida se llama Felix Felicis, tiene poco alcohol pero creo que te va a gustar el sabor.

Helena contempló por un momento la presentación, de verdad era muy bonita.

-Confiaré en ti- fueron sus últimas palabras antes de probar la bebida, para su sorpresa sabía bien así que se sintió satisfecha.

Ambos se quedaron cerca sin decir una palabra.

-Oye ¿Vienes sola? … Disculpa ¿Cuál es tu nombre?

-Helena y sí vengo sola.

-Mucho gusto Helena, soy Daniel. Qué lástima.

-Ni que lo digas, hoy es mi cumpleaños.

-¿En serio? ¡Felicidades! Me hubieras dicho antes para darte un trago de cortesía, la casa invita.

Helena por un momento pensó que ese chico era muy amable pero luego recordó que seguramente ese es su trabajo y que no quería caer en la trampa de la mercadotecnia… ¿o sí?

-Oye ¿Quieres bailar? – No había terminado la pregunta y se estaba quitando el mandil.

-¿Puedes hacer eso? – preguntó Helena sorprendida y un poco asustada.

-Sí, porque te voy a contar un secreto… soy el hijo del dueño.  La tomó de la mano y la llevó a la pista de baile.

En la pista de baile estuvieron unas horas, los ritmos eran muy variados, el hielo seco estaba por todo el lugar, las luces de colores decoraban los rincones y no había que decirlo pero la tensión estaba creciendo y las canciones de reggaetón solo ayudaban a que se acercaran más.

En medio de una canción a la que ya no le ponían atención se besaron, fue un beso intenso. Daniel la tomó de la mano nuevamente y salieron por la salida trasera, cerca de unos carros blindados  y contra la pared comenzaron a besarse y tocarse.

La respiración era agitada y ambos estaban aún más sonrojados, tomaban breves pausas para ver sus rostros acompañados de sonrisas que se asomaban.

-Feliz cumpleaños- le susurró Daniel en el oído

Helena se lo seguía comiendo a besos y es que a pesar de que no fue como lo imaginaba sin querer Daniel había sido de los mejores regalos de cumpleaños.

En el fondo de la bolsa de Helena se encontraban miles de notificaciones y bastantes llamadas perdidas que en este momento no importaban porque al parecer el mejor regalo de cumpleaños que pudieron hacerle fue no asistir a su cumpleaños.

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